Lía Crucet presenta a su pequeño hijo EzequielLuego de tener al bebé dos años en guarda y de realizar todos los trámites judiciales, la cantante y su marido, Tony Salatino, lograron adoptarlo legalmente. Felices y orgullosos por el flamante integrante de la familia, comparten su experiencia.
Entre tanto, Tony Salatino recuerda los primeros tiempos, cuando el bebé llegó a sus brazos. "Lo tuvimos con nosotros desde el primer día de su nacimiento. Al principio no dormíamos nada, los dos nos levantábamos toda la noche para cambiarle los pañales o para traerlo a dormir con nosotros. Lía lo ponía sobre su cuerpo y se calmaba. Fue creciendo y después empezó a gatear, a caminar. Es increíble, porque nos hace recordar mucho nuestra infancia, con los juegos y canciones. Ezequiel me cambió la vida". Lía lo mira enamorada: "Descubrí a Tony como padre, es tierno y dulce, tiene mucha paciencia con el nene y eso me encanta. No sé, no es el momento, pero ya pensamos en adoptar a una hermanita para Ezequiel. El tema es el tiempo que tarda la adopción que nos tuvo con el corazón en la boca tanto tiempo. Pero bueno, ya pasó y por suerte el nene puede llevar nuestros apellidos". A pesar de que la mayor parte del tiempo Lía Crucet se dedica a su familia, también continúa con su trabajo: en las próximas semanas saldrá a la venta su nuevo compacto "Los Colores Del Amor". Pero éso no es todo con respecto a su profesión; por una cuestión estética decidió ponerse siliconas en su busto: "Lo hice porque me sentía incómoda, tenía que estar usando corpiños. En cambio desde que tengo las prótesis, que miden 120 cm, es decir que no me aumenté nada, me siento más elegante. Ahora me pongo cualquier vestido y me queda calzado. Pero no me agregué nada, sigo igual". Así, Lía y Tony transitan por la felicidad que les brinda su pequeño hijo. Y sueñan con repetir el enorme gesto de amor. Eso habla de ellos.
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